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15 de octubre de 2008

Del monte y el agua

Por
Agapito Cruz Franco

Se acaba de clausurar en la Casa de Cultura “Rómulo Betancourt” de La Orotava, una extraordinaria exposición sobre el monte canario. Organizada por el Area de Educación y Cultura del Ayuntamiento de la Villa y la Obra Social de La Caixa, ha puesto en escena un recorrido sobre el bosque, el árbol y el monte (Ver vídeo en http://www.villadelaorotava.org/ ) En el marco incomparable de la Plaza de San Juan del Farrobo, en pleno corazón del casco y de la ruta de los molinos, en torno a los que nació La Orotava, se han dado cita a la vez Darwin, Neruda, Stradivarius, Berthelot, Linneo, Humbolt y Machado.

Finalizan las actividades conmemorativas de los 400 años de la Iglesia de San Juan de La Orotava

En el almuerzo de confraternidad se homenajeó a Manolo Expósito González por su dedicación al templo, tarea en la que le precedió su padre, el siempre recordado Gumersindo Expósito García .

El pasado domingo 5 de octubre tuvo lugar en un conocido restaurante de La Perdoma (La Orotava) el acto final de la conmemoración de los 400 años de la Fundación del Templo de San Juan Bautista del Farrobo (1608-2008).En el almuerzo de confraternidad, se dieron cita numerosas personas de la Villa relacionadas de alguna u otra forma con esta querida Parroquia de la Villa de Arriba de La Orotava. La recaudación será destinada a restaurar la Ermita de la Candelaria del Lomo perteneciente también a esta Parroquia.
Se aprovechó el encuentro para homenajear, de acuerdo con la decisión del Consejo Parroquial, a Manolo Expósito González, por sus años dedicado al mantenimiento del templo como campanero y responsable del reloj de la Iglesia. En palabras del párroco Pedro Jorge Benítez: “…siempre ha trabajado por nuestra parroquia desde un plano absolutamente anónimo. Desde pequeño colaborando primero como monaguillo y luego encargándose de las labores de mantenimiento de la Iglesia, siendo durante muchos años el encargado del funcionamiento del reloj de la torre de este templo. Últimamente el esfuerzo que requería subir a la torre le hacía fatigosa esta labor y por ello se acometió la restauración de la maquinaria, sustituyéndola por un motor electrónico, pero conservando la estructura antigua. Por este esfuerzo la Comunidad Parroquial ha querido reconocer y agradecer estos años de servicio entregándole este diploma enmarcado en un cuadro con los símbolos del Templo”